Hay algo que la literatura hace mejor que cualquier otra cosa: muestra lo que una persona no puede ver de sí misma. Edipo intentó huir de su destino y descubrió que ya era demasiado tarde. Hamlet sabe lo que tiene que hacer y, por eso mismo, no puede hacerlo. Dante se pierde en una selva oscura a mitad de su vida pero el destino no lo arrasa, lo convoca. Tres formas distintas de la misma pregunta: ¿podemos escapar de quienes somos?
Estos textos no envejecieron porque hablen de otro tiempo. Siguen vivos porque hablan de algo que no cambia: la dificultad de ser quien uno es. Leer de esta manera no es acumular libros, es reconocerse. Eso es lo que vamos a hacer en esta clase.