Esta clase es apenas una puerta de entrada a un recorrido más amplio. Una invitación inicial a preguntarnos no tanto qué leemos, sino —sobre todo— cómo leemos lo que leemos. Porque si existen poéticas de los escritores, ¿por qué no pensar también una poética del lector? ¿Qué libro construimos mientras leemos?
La propuesta es dejar en suspenso ciertas creencias heredadas —que leer es descifrar, que hay una interpretación correcta, que la Literatura es para pocos—para compartir otros modos posibles de leer. Modos que le pertenecen a cada lector, y no a la crítica, los manuales ni la academia.